Cuaderno de Campo // Invierno de 1812
Notas sobre el Pozo Antiguo
“No es un mal del aire, ni un castigo divino. Las excavaciones del pozo han alcanzado una veta profunda de arsénico pesado que descansa bajo el subsuelo del pueblo. El agua entra limpia por los ojos, pero corrompe el cuerpo desde las entrañas.”
He presentado las pruebas de la intoxicación ante el Alcalde Ricardo Martínez, pero el Consejo prefiere imponer el silencio antes que admitir la negligencia y desatar el pánico. Me amenazan, me llaman bruja en las tabernas... Presiento que vienen a por mí esta misma noche. Si alguien halla este legajo: busque la verdad bajo el agua vieja.
— Isabel Herrera, Boticaria